Sobre el trabajo de los Mandos Medios

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Sobre el trabajo de los mandos medios

En toda organización compleja, dirigir implica desplegar ciertos atributos que son necesarios para el cumplimiento de la misión. El más importante es el del diálogo. De él surgen las conversaciones que son vitales para poder potenciar a las ideas originales. Sin ellas no existiría el intercambio de ideas y experiencias, generadoras a su vez de otras hipótesis que servirían para enriquecer el abanico de opciones para quien deberá tomar la decisión. De no suceder esto, la información tendrá un sentido único: de arriba hacia abajo.

Para coordinar acciones en necesario comunicarse, pero no en un solo sentido, sino en los tres ejes existentes: hacia arriba, hacia abajo y hacia los costados. El mando medio debe poder interpretar al superior jerárquico y al mismo tiempo ofrecerle, desde su óptica y experiencia, opciones para la mejor realización del objetivo. Luego, comunicar a sus pares cuáles son las acciones que deben ejecutar para, junto a los que deban involucrarse, poder trabajar de manera mancomunada. Cabe destacar que en esta instancia, como en la que sigue, la escucha será de gran importancia. Por último, deberá dialogar con sus equipos, que son los que llevarán a cabo la ejecución final. Todo este movimiento de información exige del nivel intermedio un esfuerzo que sólo se puede conseguir con la debida preparación y el desarrollo de habilidades inherentes a la comunicación.

En el ámbito futbolístico podríamos decir: tenemos un club con las mejores instalaciones,  con una imagen insuperable y con un equipo de ensueño… pero si el director técnico falla…vamos a experimentar una gran desilusión. Pues de esto se trata el ejercicio del mando medio.

Es dable destacar que lo descripto se ajusta a cualquier organización compleja, cualquiera sea su naturaleza: Privada o Pública. Si, Pública también.

En los últimos tiempos, muchos actores políticos le han querido hacer creer a la gente que las organizaciones del estado se mueven por otro andarivel y no hay nada más falaz. Es cierto que el estado, entre sus atribuciones, cuenta con la burocracia -que con otros matices también se desarrolla en el ámbito privado- y que para muchos autores ocupa un rol fundamental como un actor más. Pero lo cierto es que en el estado, sea nacional o subnacional (provincias y municipios), al igual que en las grande corporaciones -o no tan grandes- los mandos medios existen y deben desarrollar sus actividades de la misma manera.

El circulo de Visión, Valores y Misión -que por tratarse de tal figura geométrica, puede comenzar por cualquiera de los tres puntos- es una imagen que representa el trípode en el que se debe ajustar cualquier organización que pretenda desarrollar una actividad de calidad, con un fin determinado y claro. En posteriores presentaciones los iremos analizando, pero es importante destacar que sin Visión, ningún gobierno -de empresa o estatal- podrá fijar un objetivo; sin valores, tanto dará la elección del cómo, del camino a seguir y de las herramientas a utilizar; sin misión, no habrá logro, no habrá conquista y mucho menos superación.

Es lamentable, como afirmara, que dentro de la clase política vernácula, existan personajes que insisten en extraer al estado de esta lógica de trabajo porque, de esta forma, continúan ciñéndose a patrones que el tiempo y la experiencia han demostrado que son negativos.

A lo largo de más de dos décadas trabajando en el estado, también como mando medio, he podido desarrollar acciones en base al diálogo fecundo y al intercambio de experiencias, con metas claras, compresibles y medibles. Cierto es que las trabas puestas por algunos sectores, dificultan el avance. Pero también es cierto que, cuando a la pericia se le suman objetivos claros, la adhesión de los equipos multiplica y lo miembros de los mismos, de ser meros ejecutores pasan a ser verdaderos sujetos del cambio que, en base a la convicción, terminan construyendo y conquistando el cambio de paradigma.

 

De Ricardo Urresti para Mentor Político

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